La tarea de seleccionar a ministros y demás altos responsables de los asuntos públicos se ha vuelto en los últimos años muy laboriosa y muy exigente. Antes era más fácil, ahora es un calvario porque preciso es asegurarse de que la persona carece de cualquier tipo de conocimientos, de que no sabe nada de nada, que es virgen en punto a instrucción y nunca ha tenido trato alguno con libros ni laboratorios. – Se le ha visto entrar en unaLee el resto…