Nuevo libro: Clásicos de Derecho Público II. Biblioteca básica para curiosos y estudiosos
En España tenemos arqueólogos imponentes cuyos trabajos nos están desvelando enigmas históricos que se remontan a épocas difíciles de alojar en nuestra imaginación. El último ha sido el de la cara, el rostro más antiguo conocido en Europa, que ha sido hallado en el yacimiento de Atapuerca (Burgos). Tiene más de un millón de años y da un vuelco en las investigaciones sobre la historia de la Humanidad. Estos esfuerzos son motivo de orgullo: nada menos que permiten trasladarnos aLee el resto…
Con un poco de frivolidad se define al gobierno actual de España como incapacitado para sacar adelante un coherente programa político al carecer de una mayoría para aprobar leyes. La pregunta que nos hacemos las personas con discreción y una cierta habilidad natural para entender las cosas con buen sentido es ¿para qué se quieren más leyes? ¿Alguien se ha ocupado de echar un vistazo a las colecciones legislativas oficiales? ¿no ha advertido que contienen miles y miles de páginas,Lee el resto…
La queja es generalizada: no hay intelectuales que deseen dedicarse a la política. La rechazan, se alejan de ella, incluso la zahieren calificándola como una actividad indigna, incompatible con los altos valores que el cultivo del magín exige. Pues sostengo que esta carencia se producirá en el extranjero y no debe extrañarnos porque está poblado de herejes. En España no es infrecuente, por el contrario, descubrir personalidades entregadas a la alta especulación que, al mismo tiempo, encuentran tiempo para aportarLee el resto…
En mi atolondramiento de jubilado no sé exactamente si España dispone de esas «tierras raras» por las que hoy se pelean los Estados pues aportan riqueza sustancial a quienes las poseen. Tampoco me importa mucho vivir en la ignorancia porque lo que sí sé es que, si existieran y se intentaran explotar en cualquier pueblo de nuestra geografía, al punto surgiría una Coordinadora, una Mesa, una Pancarta y decenas de manifestaciones sectarias que lo impedirían. Sin embargo, se puede afirmarLee el resto…
El cariñoso zarpazo de una ministra a un querido compañero de Gobierno ha consistido en atizarle el calificativo de «casi mala persona». Mala persona entera solo sería si perteneciera al atroz y feroz conservadurismo, pero, al compartir con ella aventura plurinacional, solidaria e inclusiva, se queda en «casi», un adverbio que resulta aliviador. Merece la pena sacar partido al hallazgo de la señora ministra. La asendereada política española ganaría mucho explotándolo. Veamos el ejemplo del progresista y del «progre». AdelantoLee el resto…