Teníamos derecho a saberlo desde el principio. Me refiero a ese político que hace unos años, saliendo de una jaima instalada en la Puerta del Sol, y desperezándose por mor de la mala noche pasada sobre un jergón, nos anunció que era su intención “asaltar los cielos”. Confieso que a mí me corrió un frío por el espinazo que aún lo siento como si fuera ayer. Primero, la idea de asaltar que me remitía a la oficina bancaria donde teníaLee el resto…