El gobierno quiere impulsar una marca de ropa que guste a los jóvenes combinando moda, redes sociales y otras zarandajas. Y la ha encargado a una señora que tiene por oficio el de influencer.
Esto de las mujeres influencer ignoro por qué no irrita a las feministas pues la historia enseña que no hace mucho las mujeres solo ocupaban puestos modestos. Hoy, sin embargo, en el hospital atiende una oftalmóloga, en el juzgado juzga una juez, en el Instituto enseña matemáticas una licenciada en Exactas y en la Universidad una catedrática desvela los misterios del derecho procesal.
Llegados a este punto de auténtico progreso, no el mendaz y corrupto que se difunde desde los albañales ministeriales, resulta que ahora lo que empieza a llevarse, entre las jóvenes, es ser influencer, el oficio de la banalidad y de la menudencia. Del humo mercenario. Si yo fuera joven y si fuera mujer, lo denunciaría en la ventanilla de los estropicios.
La campaña de la ropa exhibe un lema: «Cuando te vistes, te posicionas». Tiene de vulgar todo lo que tiene de exacto. Conviene aclararse: quien aparecía en el bar con una camisa azul con el yugo y las flechas, se posicionaba; y quien vestía la camisa parda en el Berlín de los años treinta del pasado siglo o la negra en la Roma de parecida época ¡vaya si se posicionaba! En el paraíso comunista de la Alemania tras el muro, el muchacho / a, que se hacía pionier, se ponía una camisa blanca y tapaba sus vergüenzas con un pantalón o falda azul, todo coronado por la corbata triangular. Eso era un comunista, no había duda.
Y así sucesivamente: tocarse con un flexible o con una gorra como Pablo Iglesias (el serio) no solo te posicionaba, te instalaba en una clase social o la de enfrente. Llevar una trenka era, en mi juventud, signo de rebeldía, eso sí, medida y sin compromiso.
De manera que el lema no puede ser más estúpido, como salido del magín acartonado de una influencer.
Veremos pronto cuáles son las prendas distintivas para el joven / a empoderado / a: el traje de fontanera puede crear «tendencia».
Lo mejor, empero, es que la marca de esa ropa se llama Dmocracia. Así, sin la e, que se ha caído y ha quedado sepultada, como una burla tardía a Atenas, a Pericles, a nuestros antepasados más celebrados.
¡Acabáramos! Podíamos haber empezado por ahí.
Porque la nuestra es en efecto una dmocracia sin E. Sin E de eficaz, de elevada, de eminente, de ética, de excelsa, de estética … y, sobre todo, sin la E de España, a la que se nombra tan solo con ocasión del balompié.
La democracia española es excéntrica por cuanto tiene más de corraliza que de sistema político. Contrae además a diario enfermedades variadas mostrando avaricia de coleccionista.
¡Pobre democracia española, tan cerca de las joyas, tan lejos de las musas!
El poeta lo dijo mejor:
«Con diez ladrones por banda,
viento en popa a Venezuela,
no corta el mar, sino vuela
el zapatero pillín …»
Y, por ahí, seguido.

Heidi y Pedro, una historia exuperante en EsAmor.
Adivina quièn viene a cenar: sorpresa.
https://www.youtube.com/watch?v=tjGIWcOrq-I
Libertad y democracia, ¿para què? ¿Para tomar por c? ¿Para ir a la sauna? ¿O para estafar a los asturianinos con el ejtatuto de autonomìa? Supongo que un hombre tan culto no necesita subtìtulos en arameo.
https://www.youtube.com/watch?v=K6P2h1qp1MM
Bien fàcil es pegar un barrido de Marquès de Teverga a Toreno.
https://www.lne.es/gijon/2017/11/30/abogado-dejo-jubilacion-policia-condenado-19150190.html
De todos modos, los hijos de mèdicos franquistas directores de hospital no creo quer viviesen tan mal. Vivìan peor los mineros. Ya estamos pasando, que lo sepàis.
https://www.youtube.com/watch?v=YGClhixqrGg
Creo que vivieron y viven mejor los alcaldes ¿socialistas?, hijos de alcalde franquista. Como es patente en uno que sigue escribiendo en LNE. Y en mi opinión, mintiendo sobre su origen.
Hombre! Y desde hace muchos años el dictador dejó pingües dádivas a quienes de mineros tenían poco. Nada comparable a aquellos que sacrificaron su salud y vida ofreciendo carbón a una España necesitada. ¡ Otros tiempos y otras gentes!
Mi comentario que sale arriba es una respuesta al comentarista primero, no al amigo Sosa, que tiene una razón -como un santo- en lo que expone.
Está claro que el hábito no hace al monje, aunque el portador se lo crea. Sino véanse las cada día con un traje nuevo, pagado por España, y que en su mayoría no han hecho absolutamente nada por (¿puedo decirlo?) la Patria.
Estas no son ni’influencer’ni nada. ¡Que pena que a mujeres con tan corazón hermoso como Teresa de Calcuta solo se la considere santa!, o mejor, ¡ Que alegría y cuánto bien!.