Los golfos progresistas que hoy son carne de juzgado y de artículos infamantes del código penal han empleado desde hace años la jerga propia de los rufianes, un lenguaje de germanía, que les eleva en el pináculo de la alta erudición que cultivan y difunden. Son irrepetibles (quiero decir, las palabras que usaban, no los golfos en sí) para cualquier persona con recato y temerosa de las sentencias del Juicio Final. Como soy una de ellas, renuncio a su transcripción.Lee el resto…