Las emociones en la España actual se acumulan venturosamente. Las más vibrantes se viven en los trenes. Después de unos años de viajes rutinarios en los que se respetaban las horas de salida y llegada, disfrutamos ahora de experiencias llenas de sobresaltos. Cuento la peripecia de un viaje desde Madrid a Granada en un AVE con dirección a Sevilla. Obligado era por tanto hacer un cambio en Córdoba. Ya la salida no se ajustó al horario anunciado, que incluía losLee el resto…