Existe gran consternación por el hecho de que los alquileres de los pisos suben convirtiéndose en prohibitivos para los jóvenes. Mis escasas luces no me permiten aventurar soluciones a esta situación lastimera, pero sí son suficientes para defender la necesidad de buscarlas. ¿Por qué? Pues porque el alquiler es signo de libertad, de ausencia de arraigo, de vida itinerante, de vuelo de pájaro, de biografía aventurera. En suma, de juventud retozona y peregrina. Lo contrario, la compra de una viviendaLee el resto…