Manta y cloaca

Ahora se habla mucho de la manta en el escenario político nacional, entendida como esa prenda de lana que sirve para abrigarnos en la cama, y se anima al personal patibulario que ha gozado de las mieles del poder a «tirar de la manta» que es «descubrir algo vergonzoso o censurable que se mantiene reservado». Es una buena idea porque, por esta vía, se ventilan los malos olores que se han acumulado a lo largo de la noche como producto de las digestiones pesadas.

Ocurre sin embargo que ya no es suficiente «tirar de la manta» ya que esta ha sido sustituida, en las preferencias de la ciudadanía, por el edredón, razón por la que habría que ampliar y/o renovar la expresión. Y ganaría el viejo dicho popular al estar los edredones rellenos de plumas que pueden ser de aves rapaces y bien se sabe que «rapaz» es adjetivo aplicado a alguien «inclinado o dado al robo, hurto o rapiña», según nos enseñan los sabios de la RAE.

¿Hay algo más actual?

De manera que se impone «tirar de la manta» y también «tirar del edredón» para no dejarnos ningún recoveco sin destapar.

«Manta» además es palabra cercana a «mantel». Y nada más gustoso al personal patibulario aludido que «comer a manteles», lo que es equivalente a «comer o tratarse con regalo». Con lo que llegamos a otra palabra precisa y expresiva porque «regalo» remite a «dádiva», a «obsequio», a «donación».

Pues es el caso que, quien «come a manteles», nunca paga de su bolsillo las exquisiteces que consume – percebes y langostas aromáticas de mar, o chuletones con birrete doctoral- sino que las apunta a un renglón del presupuesto público que, aunque no se aprueba por las Cortes, siempre acoge un lugar hospitalario al servicio de estas ocasiones regalonas.

Como el arqueólogo se topa, con su esfuerzo, con un orinal etrusco, así, quien tira de la manta o del edredón, se topa, con menos esfuerzo, con ese terreno, canal o cañería por do corren aguas sucias o productos excrementicios.

Estamos en la cloaca.

Un lugar marrano, cuyos habitantes llevan pintados en sus facciones los estigmas de esa degradación moral en la que se rebozan rufianes, farsantes, golfos. embaucadores y todo el que vive del embeleco y, sobre todo, de la adulación al poder y del silencio ante sus tropelías.

Con la hipocresía y con la afonía, cómplices siempre gananciosos.

De modo y manera que manta, edredón y cloaca forman una especie de Profana Trinidad. Son tres personas que se hallan asociadas, en una especie de unión hipostática, que les permiten compartir entre ellas la sustancia de la podredumbre y los lodos profundos do el gusano habita.

Como hubiera escrito el excelso san Juan de la Cruz:

Mil mierdas derramando

pasó por ministerios con presura

y, yéndolos mirando,

con sola su figura

vestidos los dejó de caradura

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Publicado en: Blog, Soserías

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