El «puttering»

¡Ya era hora! por fin ha llegado aquello que todos esperábamos: ¡disponemos del «puttering»!

Tantas vueltas como ha dado la historia sin descubrirlo, desde Creta hasta el pato Donald (Trump), siglos y siglos de pensamiento, de ciencia, de peleas y enredos, sin poder echar mano del «puttering» porque nadie lo había descubierto. Se practicaba el «puteo» y el «putañear» que es gozar, mediante estipendio, de hembras jarifas, algo muy antiguo y muy poco distinguido. Literariamente tan usado como las pobres víctimas del infame tráfico.

El «puttering» es distinto: se trata de disfrutar de la calma para hacer cosas simples, sin esperar resultados tangibles. Es una suerte de vagueo intencionado y consciente, un pasar el rato dedicado a actividades efímeras.

Parece ser que tiene una ventaja adicional: fomenta el «mindfulness». Solo los lectores poco informados pueden desconocer qué es esto, porque quienes nos documentamos concienzudamente sabemos que el «mindfulness» consiste en darse a la meditación sin pasión, ahuyentando las preocupaciones y los problemas y no inquiriendo nunca nada sobre soluciones prácticas.

Según los expertos, un ejemplo de «puttering», que seducirá a muchos, es doblar la ropa. Lo que hemos considerado toda la vida de dios un coñazo solemne, ahora resulta que es «puttering» y esta calificación ya le da otra dimensión, lo tinta de heroísmo si se me apura, porque le aporta sensación de descanso activo, de creatividad , al carecer de una meta apremiante.

¿Es el «puttering» equivalente a holgar, solo que dicho en raro?

Pues probablemente, pero se convendrá conmigo que así como «hacer el vago» tiene un menguado prestigio, practicar el «puttering» puede rodearse de una aureola de brillantez y excelencia. Lo mejor que se puede esperar de tantos próceres a la violeta como nos rodean, expertos en cultivar ideas nómadas e itinerantes, es que lo hagan en plan «puttering» porque así harán menos daño a la colectividad doliente.

Un ejemplo reciente de «puttering» académico lo ha dado un grupo de rectores de Universidades públicas y privadas. Estas lumbreras han decidido llamar al «hombre» «ser humano»,  sustituir «alumno» por «alumnado» y «decano» por «decanato».  No he visto la palabra que ha de sustituir a rector /a /o / e, imagino que será «rectorado» porque rima con disparatado e indocumentado.

¿Alguien puede pensar que estas refulgentes aportaciones se deben a que a sus magníficas excelencias se les han reblandecido los cerebros y convertidos en quesos chorreantes? No, lo han hecho por pasatiempo, por distracción, es decir, por «puttering».

Viven tales autoritarias autoridades / as tal grado de satisfacción por el trabajo bien hecho y bien ultimado, tienen tan bien resueltos los problemas de las Universidades españolas, que buscan ahora el bienestar emocional y para eso nada mejor que el «puttering».

El «puttering» desde la «poltroning» debe de saber a gloria.

Publicado en: Blog, Soserías

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Archivos