Solidaridad

A finales de agosto encontré a una joven amiga que goza de gran prestigio intelectual porque tiene miles de seguidores en Tik-Tok y millones de likes.

– Y aumentan a diario –  me confió.

– ¿Y eso cómo lo consigues?

– Difundiendo mis recetas de cocina.

Ante mi asombro, le pedí que me explicara alguna:

– Con la que estoy barriendo en redes y dejando atrás a muchos enteradillos es con la sopa de gyozas con shiitake picante y curry rojo.

Quiso detallarme en qué consistía, pero la paralicé al decirle que yo no había pasado de la sopa de ajo, según receta de mi difunta abuela.

Como quiera que estaba muy morena y aguapada, me interesé por sus vacaciones:

– En julio me fui a un crucero solidario.

– ¿Solidario? ¿Crucero?

– Sí, quince días, embarqué en Barcelona y llegué hasta Estambul tocando en varios puertos de África. En ellos acudí a consolar a los pobres y a alimentarlos. La verdad es que están un poco desnutridos.

– ¿Con gyozas?

– No, con patatas hervidas y garbanzos, tambien hervidos, no te creas.

Luego detalló otras obras de caridad administradas a los desheredados de la Tierra en ciudades y puertos que albergan a miles de personas menesterosas. Y lo más importante: me invitó a su casa para que viera la colección de camisetas y de collares que se había comprado, todas hechas a mano por trabajadoras de color, niñas que apenas conocían el rojo cardenal en sus bragas y ya avanzaban encorvadas.

– Viven  en una miseria universal sin mezcla de felicidad alguna, pero mostraron algo parecido a la alegría al saber que existían cruceros solidarios. 

Y añadió como despedida:

– Sígueme en redes porque voy a ser trending topic en X. 

Mi amiga, como se ve, practica una fantasía fronteriza con los delirios. Siente fervores rebeldes y combativos y piensa en serio que en la vida no ha hecho otra cosa más que acertar repartiendo el pan ácimo del bien.

De todo el encuentro me quedé con lo solidario pues se me ocurre que podrían alumbrarse otras modalidades de solidaridad, tales como el contrato amañado solidario, los sobornos solidarios, las enchufadas solidarias con aspecto de primas solidarias, el divorcio solidario, las mentiras solidarias y los asaltos solidarios a las fronteras.

Lo solidario admite pues muchos maridajes, solo el ministro lo rechaza pues un ministro solidario sería un oxímoron, palabra que no sé lo que quiere decir pero que suena recia y denigrante.

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Publicado en: Blog, Soserías

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