Lenguaje obsceno

De la misma manera que hablamos de la poesía pastoril, de la novela picaresca o de caballerías, de la romántica, la histórica, etc y analizamos el lenguaje por ellas empleado, debemos empezar a referirnos a la explosión de expresiones malsonantes que se desarrolla ante nuestros ojos por boca de aquellos de nuestros compatriotas que tienen un comportamiento esquivo ante el Código Penal.

Dicho de otra forma más sencilla: los políticos progresistas / socialistas que andan de juzgado en juzgado y a boca de presidio gastan un vocabulario tan ahítos de grosería como ayunos de compostura: «la Carmele se corre que te cagas» es una de las finezas que manejan para referirse a una mujer que merece más respeto por ser obra cuajada de la Naturaleza.

Otros exhiben la bragueta como trofeo y para aparentar bravura y acometividad en esos trances en que los cuerpos humanos adoptan, sobre una cama, la posición horizontal y se balancean y retuercen entre alarmas y resoplidos en un porfiar agotador de pechos, caderas y lanzas.

Son rufianes que emplean trapisondas de mal vivir, que arrollan haciendas, famas y honores, imantados por el dinero, fulleros que sobresaltan a los oficiales de la Justicia y del Ministerio Público dándoles trabajo pues se han convertido en artistas de las comisiones y científicos del contrato amañado.

Alguna instancia con autoridad, la RAE, verbigracia, debería instruirles y hacerles ver que, aunque usar un lenguaje desgarrado es achaque de todos los tiempos y por tanto perseguirlo es cruzada comprometida, debe hacerse un esfuerzo por mostrar un cierto ingenio sin necesidad de evidenciar rudeza con discursos agrestes y arruinados por el uso y el desgaste.

Es mejor decirla a la Carmele que he citado:

– Lira hermosa enajenadora de mis sentidos.

O:

– Tus globos me estallan como deleites hechiceros.

Y a otra mujer jarifa, usada con mediación del dinero público:

– Dame el botón lujurioso de tus pezones.

O:

– Quiero hundirme en la grieta de tus pudicias y colmarlas de caricias.

Y así seguido … ¿No es mejor y más distinguido expresarse de esta suerte que servirse de palabras con atropellos de chabacanerías?

Gozar del sexo, aunque sea sin amor, es una ciencia poética, un misterio indefinido, pura alquimia de tentaciones, fuente de cantares.

Quien asimile estas enseñanzas nunca «mandará a la Ariadna a tomar por culo».

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Publicado en: Blog, Soserías

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