Democracia (Lingua progressionis Hispaniae 31)

Si se va a introducir la democracia en el acceso a la carrera judicial, la pregunta que procede es cuál será el modelo de democracia en el que se inspirará la reforma. Porque padecemos y conocemos bien la democracia mugrienta, la casposa, la vacilante, la maltrecha, la vegetal, la exhausta, la de escayola, la desnutrida, la jorobada, la enferma, la hemoptísica … y por ahí seguido. De manera que preciso es afinar para no equivocarnos de pauta.

¿Será una democracia apoteósica de embustes? ¿será una democracia de plebeyo vocabulario? ¿de pensamiento reumático? ¿hecha de harapos mentales desperdigados? ¿gargajeante?

Las ideas que la fecunden ¿serán estables, solventes, de «premium«? ¿o será una democracia de ideas nómadas e itinerantes? ¿de verdades serias o de calderilla? ¿de verdades vigorosas o llenas de carcoma?

¿Será una democracia de fijos discontinuos?

¿Serán sus habitantes especialistas en esquilmar la decencia?

Como se ve, estamos ante disyuntivas que cualquier reforma debe abordar con rigor, optando por la opción más acomodada al interés público. Quienes redacten los proceptos legales deben ser pues personas prestigiosas, no tarambanas cum laude.

¿Se confiará a los megabillonarios o a asesores digitales?

Se impone la atención, no desviarnos, tener claro el punto de llegada y el horizonte a alcanzar para no acabar poblando esa democracia de fanáticos especialistas en dar gato por liebre.

¿Será una democracia de hombres y mujeres graves, asiduos a las bibliotecas y a la consulta de libros y otras expansiones artísticas distinguidas? ¿O será colonizada por sujetos / as / es aficionados a las chirlatas?

¿Se llenará de crispadores y de personas reacias a arrimar el hombro?

¿Serán aficionados a cambiar de móvil o se mantendrán fieles a estos artilugios, a los que dispensarán un cariño verdadero?

Lo digo porque en la democracia que conocemos, y lo estamos viendo, se empieza cambiando de ideas todas las mañanas y se acaba cambando de móvil en cuanto se atisba en lontananza un policía.

¿Se llenará de amnistiados o de observantes de las sentencias?

¿Estará pobladas de «putos amos»?

La meditación y la paciencia en el discurso se imponen para lograr una reforma judicial que respete la diversidad cultural, las sensibilidades sociales, las identidades nacionales y la cogobernanza confederal.

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Publicado en: Artículos de opinión, Blog
2 comentarios sobre “Democracia (Lingua progressionis Hispaniae 31)”
  1. Adelaida dice:

    Hoy el Dr. Sosa baja la dosis de sonrisa y nos invita a pensar críticamente. Si se va a introducir la democracia en el acceso a la carrera judicial, ¿esto asegura la independencia e imparcialidad judicial?. Tal vez lo que habría que introducir es como evitar una “democracia menguante “y tanto decreto ley pensado ad hoc. El gobierno se creó para proteger al hombre de los delincuentes y la Constitución se redactó para proteger al hombre del gobierno.todo lo contrario de lo que parece ocurrir en este momento.

  2. Anna Casaus dice:

    Hace años, El Confidencial publicó que el 80% de los nuevos jueces, «casualmente», tenían algún familiar en la carrera judicial o en algún alto cuerpo de la función pública…¿Son imparciales y prístinos los concursos-oposición? ¿Tienen genes especiales, «de juristos»? ¿O algunos llegan sabiendo las preguntas que les van a caer? ¿La evaluación de esos exámenes es igualmente fiable e imparcial?

    El médico forense astur, preso político en Villabona, declaró públicamente que las plazas son compradas…¿Desbarraba? No lo tengo tan claro. No es fácil de demostrar, pero no me sorprendería que fuese cierto.
    Un saludo

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