El Partido de la cerveza

Hace un par de semanas se han celebrado elecciones en Austria. A ellas han concurrido los partidos que llevan mangoneando la política de aquel maravilloso país desde el final de la segunda guerra mundial.

En una «Sosería» no pretendo referirme seriamente a ellos sino a una presencia política singular en esos comicios que ha pasado desapercibida.

Hablo del Partido de la Cerveza (Bierpartei), una organización satírica que fue creada hace unos diez años por un médico que ejerció en un hospital de Viena, convertido luego en cantante de un grupo musical de éxito.

Ha participado el Bierpartei en varias citas electorales y ha conseguido obtener representación en algunas de las asambleas de distrito de Viena, sin alcanzar de momento al Ayuntamiento. Pero por algo se empieza porque lo cierto es que en 2019 se presentó en todo el país, hazaña que ha repetido en las elecciones del pasado mes de septiembre donde obtuvo, con muy pocos medios, un honroso 2,1% de los sufragios.

Más aún: el médico/cantante tomó parte en las elecciones presidenciales (en Austria el Presidente de la República es elegido de forma directa por la ciudadanía, aunque luego carece de poderes sustanciales, en Austria todo es adorablemente raro). Y, para sorpresa del respetable, quedó el tercero con el 8,3% de los votos.

Ahora está definiendo su programa en torno a los temas de siempre: el empleo, los servicios públicos, los impuestos etc en la onda de lo que podríamos llamar un partido liberal de izquierdas.

Pero no ha renunciado al ideario que motivó su creación, razón por la cual – como he dicho- lo trato con mi pluma venial. Sostiene que Austria es una «Bierokratie» donde el poder viene directamente de la cerveza de manera que el ciudadano, en uso de su libertad de expresión, puede elegir la cerveza que le dé la gana.

El consumo de la cerveza debe ser público y por ello las personas que no sean capaces de beberla y disfrutarla adecuadamente recibirán ayudas especiales para superar tan lacerante limitación.

Como son tolerantes aceptan resignadamente la presencia de cervezas extranjeras aunque se oponen radicalmente al consumo de cerveza mezclada con soda o limonada, un brebaje tan abominable que proponen severos castigos para quienes lo consumen.

Veremos cómo evoluciona su respaldo entre el electorado.

¿Qué tal – para nosotros, los españoles, pensar en un «partido del vino»? ¿Alguien se imagina lo que supondría liberarnos de la tabarra tradicional? 

O «del queso». Desde hace años vengo defendiendo que la mejor contribución al bienestar de los españoles conseguida por el Estado de las Autonomías ha sido la proliferación por todos los rincones de la España plurinacional de exquisitos vinos y sabrosísimos quesos.

De ahí que debamos asegurarnos de que nadie nos va a privar de su disfrute a base de invocar animalismos, vegetarismos u otros desdichados «ismos». Y para eso la existencia de partidos políticos defensores del vino y del queso es imprescincible.

«Derecho a decidir», sí, pero «derecho a decidir» entre Rioja, Ribera, Bierzo, Toro, entre blancos y tintos y, para acompañarlos, queso: de Cabrales, de Zamora, del Casar y su rica torta, de Mahón …  

La voluntad general de Rousseau, la soberanía, el contrato social, remozados, renacidos y depurados en defensa de una tabla de derechos y libertades de nuestros vinos y nuestros quesos.

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Publicado en: Blog, Soserías
Un comentario sobre “El Partido de la cerveza”
  1. Adelaida dice:

    Magnifica idea: Un partido dé vinos y no de vanos como hasta ahora, aquí dejo mi voto. Y sí además añaden a la tabla jamón ibérico de Guijuelo Salamanca. Mayoría absoluta.

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