El verano viene bien calentito de novedades y mutaciones que nos alegran la vida. Así, una persona que se tiene por prolífico en ocurrencias felices y que gasta pompa de estudios ha dicho:
– El asunto ha fracasado porque ha faltado la “compliance”.
En mi aturdimiento pensé que quería decir “confianza” pero ¡quiá! el palabro estaba bien empleado.
De momento no lo recoge el DRAE, pero lo recogerá. Al parecer, significa “cumplimiento”.
Hay despachos de abogados que se anuncian como especialistas en “compliance”. Es decir que habrá en ellos letrados que sabrán analizar si se ha cumplido o no el código penal o la ley de hipotecas (si tal existe).
Los jueces, a partir de ahora, deberán analizar la “compliance” para emitir su sentencia con fundamento. Si no lo hacen serán pseudojueces, todos con manchas nacidas en el desbarajuste del fango.
No bastará haber cumplido, acaso porque lo más transversal, plurinacional y progresista es, desde hace un tiempo, haber “pumpido”.
El lector / a / e que me siga habrá advertido que ya no se dice “lo comido por lo servido” sino lo “cumplido por lo pumpido”.
Un salto beneficioso para ahondar en el barullo creativo en el que vivimos.
Como ya ha quedado también antiguo aquello de “ponerse el mundo por montera”. Hoy el personal se pone “el cupo por montero”. Y así no paga un impuesto ni aunque lo frían.
Cuando menos esperábamos, ha desaparecido el laborioso “encaje de bolillos” para ser sustituido por el venenoso “encaje de bolaños”.
Todo se trastoca para enriquecernos. Entre los funcionarios, y según la nueva lindeza gubernativa, se habla de gestionar “el talento interno” que habrá de “inscribirse en un directorio”, como inscribimos el soneto que acabamos del ultimar en el registro de la propiedad intelectual.
De manera que hay talentos internos, talentos trabajados y productivos, y talentos externos, desaprovechados como si dijéramos, que son propios de canallas y violadores de la noche.
Nadie ha explicado a qué son internos y a qué son externos. Así todo queda bien encerrado en la palabrería y lo fantasmagórico.
Pero se les ha olvidado crear un cuerpo especial de patrocinadores de mordidas, de mediadores, de conseguidores con ventaja y de corruptos con blasones logrados en la licitación fraudulenta.
Hoy conviven / convivimos el demagogo, el charlatán y el vividor, los begoños y los abalorios.
Sin embargo, tenemos un plan que tranquiliza porque todos estamos deseando que pase el futuro para pensar en él y ver cómo arreglarlo.
¿Será que el hombre / la mujer actual no es completo / a sino a lomos de la memez?