Verdades, bulos y culos

Cuando, allá por los años cincuenta del pasado siglo, se estrenó la película “Gilda” en las ciudades góticas de la España eterna, las damas más piadosas se reunían a las puertas del cine para rezar el rosario y espantar al demonio que por allí ensuciaba las almas.

Para asustarle más – al demonio, quiero decir-, los señores obispos organizaban manifestaciones espontáneas a las que acudían espontáneamente los estudiantes del instituto quienes coreaban un espontáneo lema:

– “Gilda, no; Franco, sí”.

Ha pasado mucho tiempo hasta llegar a los días presentes cuando los obispos carecen del sosiego adecuado, dedicados como están a combatir el cisma monjil.

El relevo lo toman las instancias ministeriales determinadas a agitar a las masas para aclamar espontáneamente:

– “Bulos, no; progresismo, sí”.

Piensan que es una buena treta para desclavar de una vez por todas los clavos de la reacción.

El hecho de que bulo rime con culo, con chulo y con mulo no son casualidades sino que es la forma que el diccionario tiene de ayuntar para describir las miasmas derechistas.

Combatir los bulos con manifestaciones templa los espíritus. Pero más eficaz es hacer una buena ley de “garantía de la información veraz y lucha contra la desinformación” cuyo texto ha sido ya presentado en las Cortes por un socio (no sucio) del gobierno de España.

La información, a partir del momento en que este hallazgo aparezca en el BOE, será la verdad y nada más que la verdad y ay de quien intente meternos una trola. La verdad será inyectada como vacuna. Se combatirá la patraña, el rumor malévolo y la falacia.

– ¿Y qué hacemos con el plagio? Me apunta el tiquismiquis que siempre tengo cerca.

– Eso, papahuevos, lo dejamos para la próxima legislatura.

Ahora procede buscar la verdad aunque los sabios nos han alertado del castigo que sufriremos si la encontramos.

Se instaura por fin el reino de lo fetén, de los dias transformados en colores y las noches en horas para comulgar la luna llena del dogma.

Los que somos viejos habíamos oído todo esto en calendarios remotos de dictaduras y cabalgadas de grises. Cuando llorábamos sobre la monotonía de las “notas oficiales” pronunciadas desde la lobreguez de los telediarios.

Ahora se impondrá la voz desfachatada del puto amo.

De donde se sigue que, si un día los españoles inventamos la democracia orgánica, ahora hemos descubierto la democracia montaraz. Prosperamos.

Publicado en: Blog, Soserías

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