Familia y pizzas

La familia ha evolucionado y hoy ya se puede comparar a las pizzas que, como sabemos, las hay de todas las modalidades: con jamón cocido o natural, con champiñones, con salami, con aceitunas y sin aceitunas, con tomate y sin tomate, con la base fina y crujiente o gruesa y sólida …

Pues lo mismo ocurre con la familia gracias a una legislación imaginativa, inclusiva y solidaria. De aquella época fúnebre en la que un señor de Burgos se casaba con una señorita de Luarca en la iglesia parroquial y se iban de viaje de novios a Barcelona ya no queda nada, es más, quien se conforma con elegir a un / a prójimo / prójima para contraer nupcias de esta suerte se gana fama (merecida) de franquista porque es verdad que Franco, que era gallego, se casó con una asturiana, más pobreza de imaginación no se puede concebir.

Hoy esa familia se llama biparental y se halla completamente desprestigiada, solo la practican seres taciturnos, abúlicos, apagados, empleados de medio pelo y accionistas de Telefónica. Para mayor descalabro, son uniones en las que hay un padre y una madre y no “progenitores gestantes” como ocurre ya en las familias transversales. 

Estamos ante uniones que son el despeñadero de la fantasía.

Ahora, como se acercan las navidades, hemos recibido el catálogo del Corte Inglés con la lista de regalos: las camisas, los shoes, los pantys, el pack de cervezas, el boxer personalizado y por ahí de corrido … Pues bien, junto a este florido muestrario, el Gobierno, ese jinete de despropósitos, nos ha facilitado el catálogo de familias.

La que se va a llevar bastante, porque está siendo promocionada por los influencers de mayores influencias, es la familia “reconstituida” que es aquella en la que uno o varios miembros tienen hijos o hijas de uniones anteriores. A su vez puede ser homomarental y homoparental, enriquecidas por el hecho de aportar un inmigrante con lo que la parentela resultante cobra color y una visibilidad vistosa.

En su seno hay que distinguir los miembros (con perdón) que ya han ejercido su derecho de autodeterminación y han pasado de ser bomberos de pelo en pecho a azafatas con pechos sutiles como palomitas asustadas, y aquellos, más chapados a la antigua, que aún andan dando vueltas a liberarse de rancias ataduras y siguen siendo el dermatólogo con bigote que siempre fueron.

Los más cosmopolitas hacen cola para formar familias transnacionales, interculturales y retornadas donde se mezclan de manera lustrosa las etnias y los entornos culturales. Son familias con una especial sensibilización hacia las actividades de difusión de la pluralidad familiar y se entiende porque aportan experiencias del extranjero, que es un lugar del que siempre han procedido los avances más soñadores, antes las películas porno y ahora los bitcoins.

Se comprende que a estas familias innovadoras se les reserve el disfrute del bono social, del bono cultural, del bono eléctrico así como la tarjeta de transporte gratuito y la rebaja del precio de los museos por si a sus integrantes se les ocurre visitarlos para echar salsa mayonesa sobre algún lienzo que se la haya ganado a pulso por ser obra de un reaccionario (pongamos un Velázquez, empleado acomodaticio de un rey no elegido en primarias). 

Lo único que echo de menos es que no se haya ofertado, junto a estas modalidades de familia, “el familio” porque mantener a la familia como femenino es machismo y transfobia. 

Alguien deberá proclamarse “madre de familio” para que nos alegremos quienes no padecemos de disforia de género (que no sé por cierto qué significa).

Se verá que familias y pizzas (familios y pizzos) merecen el reconocimiento de una diversidad en la que se amontonen destellos y destinos. 

Publicado en: Blog, Soserías
Un comentario sobre “Familia y pizzas
  1. José Manuel Martinez dice:

    No sé qué me parece más grave, si esta moda de decostruccion del mundo de la pareja, que creo será temporal, o la destrucción del español a base de ir normalizando e incorporando al lenguaje coloquial del ingles a través de los medios de comunicación. Un proceso de aculturaización que parece imparable

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