Escenas históricas IX: consejos del copero

CONSEJOS DEL COPERO

 

-Mi señor don Pedro, non quiero vos enojar pero pasareis a la Historia como un blandengue, como un mansueto.

-¿Quieres decir como un monarca acogedor y apacible?

-Más o menos, señor y aunque yo no soy más que tu humilde copero, me gustaría que tuvierais un destino más brillante.Que se os conociera como el vengador o el justiciero o el cruel. Sí, eso es, el cruel ¿qué os parece el nombre de Pedro I,el Cruel? No me digais que no tiene dinidad. Un nombre serio ca suscitará temor en los siglos venideros.Señor,muestra agora tu grandeza.

-¿Consideras, amado Alvar, que no he hecho aún suficientes fechorías?

-Si me lo permite, señor, chiquilladas, hasta ahora, chiquilladas.

-¿Pero llamais chiquilladas a la muerte en Burgos de Garci Laso, que era caballero muy emparentado y heredado?

-Era un traidor. Nadie se fiaba de él. Recordareis que hasta el clérigo que le confesó lo cató por si llevaba algún cuchillo.

-Pero luego dejé el cadáver en la calle mientras se corrían toros.

-¡Ah, aquello sí fue bonito ca los toros pasaban por encima del su cuerpo! Tenía la cabeza aplastada por los golpes y el cuerpo agujereado por la broncha que le causó muchas feridas. Eso estuvo bien y mucho me plació porque era preciso dar un escarmiento a aquellos caballeros burgaleses que estaban dispuestos, con sus muchas compañias, a quitaros el trono para darselo a un bastardo. Ahora hay que preparar otro buen escarmiento como este de Garci Laso o como el de Nuñez de Prado.

-¡Alto ahí! A Nuñez de Prado yo no le mandé matar sino sólo deponer del maestrazgo de Calatrava porque era sañudo contra mí.

-¡Y buen contento que ovieron los freires de la Orden! Nada hay que alegre más a un freire que la desgracia del maestre.Es lo que más les divierte. Y es que está escrito, señor, en lo más profundo de nuestras conciencias regocijarse con la caida del superior ca el subprior quiere ascender a prior, el obrero mayor a sacristán, el subclavero a clavero, este a comendador mayor y, por fin, éste a su vez a maestre. Así ha sido, señor, así es y así será. Y no debeis entristeceros por haber mandado apiolar a Nuñez de Prado porque él tampoco fue un corderito. Recordareis que pasó varios años mandando en la Orden como intruso. ¡Cómo se divertía viendo balancearse los cuerpos de sus enemigos en las almenas de las torres de los castillos de la Orden!

-Y no me extraña ca es bien bonito. El cuerpo de un caballero bien colgado no se puede comparar ni tan siquiera con las corridas de toros donde hay sangre, es verdad, pero sangre de toro o a lo más de caballo pero sangre de caballero traidor ¡ah, eso no tiene comparación! Pero decidme, mi buen Alvar ¿cuál es el nuevo acto de caridad que me quereis proponer? Después de haber matado a mis hermanos me quedan pocas emociones…

-Don Fadrique y don Juan vos querían grand mal y andaban contra tu servicio, Señor, y además… En fin, Dios que es infinitamente bueno, los habrá enviado al infierno. Nos queda, señor, vuestra esposa doña Blanca.

-¿Quereis decir que…?

-Quiero decir que…

-¿Para qué? Si se la pego con doña María de Padilla que es fermosa e de buen entendimiento.Te acordarás que la tomé yendo a Gijón…

-¿Quién se la pega a quién?

-¿Qué insinuais?

-No insinuo, señor: digo que ella es quien os la ha pegado siempre con el traidor Fadrique, vuestro hermano y al mismo tiempo, porque la señora es fogosa, con el copero del su servicio que actuó en Francia en la negociación de las capitulaciones matrimoniales. Y, ya conoce el refrán, para bien fornicar, primero capitular o, dicho de otro modo, nada hay que sepa mejor que la buena fornicación entre capitulación y capitulación. Y el prelado Gómez Manrique no diría yo que…

-¿Es ello cierto? ¿Por qué no me lo habías dicho antes, copero?

-Ya sabe, señor, que es de leyenda la solidaridad entre coperos. ¿No conoceis la proclama revolucionaria: «coperos de todo el mundo,uníos»?

-No conocía esa imbecilidad. Con que doña Blanca…tan finita y sosegada:¡doña Negra a partir de ahora!

-Por poco tiempo, Señor. En la crónica de tu reinado de López de Ayala está escrito que le diste una hierbitas para mandarla al seno del Señor. ¿No pretenderás dejar mal a don Pero que tan buen historiador es?

-De acuerdo.Que sea con hierbas como quiere el canciller Ayala.Pero me complace confundir a los siglos venideros.Así que manda recitar a los ciegos que la maté a golpes de maza y al autor de la cuarta Crónica general que la ahogué o que murió de la peste. ¡Vaya taco que se va a armar don Marcelino Menéndez y Pelayo!

-¿Quién,Señor?

-Don Marcelino…¿Cómo va a saber un copero quien es don Marcelino? Prepara las hierbitas que es para lo único que sirves.

-¿Os parece bien un poco de hierba mora?

-Buena idea. Por cierto, copero, desde cuándo sabes tú que la reina y …Y que el prelado…, al parecer, tambien…

-Desde siempre, Señor.

Salió el copero alegre por el virtuoso encargo recibido. Mandó el buen rey Pedro llamar a su canciller del sello, don Ferrand Suarez de Toledo y le fabló de la siguiente guisa:

-Ferrand, ¿que tal te llevas con mi copero?

-Muy bien, Señor ca todos tenemos muy buenas relaciones. Incluso el halconero…

-Por lo que me dices, Ferrand, os llevais a matar como es lo obligado entre los oficiales de toda corte. Es mi real deseo que dentro de dos semanas envíes al otro mundo al copero.

-¿A Alvar de Albornoz,a quien disteis pendón y caldera?

-Exactamente.Me ha engañado desde que lo tomé a mi servicio.

-Es un mal trago para mí pues lo quiero como a un hijo pero estoy presto para ir do mi buen rey me mande.

-Así me gusta, pelotillero.(Ah,se me olvidaba! Cuida de que se confiese antes con el capellán don Suer. Le servirá de consuelo y no le librará de ir al infierno pues ignora que don Suer está en pecado mortal y que, por tanto, su absolución no vale para nada.

-¡Estais,Señor, en todos los detalles!

 

 

Publicado en: Blog, Soserías
Un comentario sobre “Escenas históricas IX: consejos del copero
  1. -Hay que ver la cantidad de reyes crueles que han habido ¿eh?.
    -Pues sí, muchos más que bondadosos.
    -Es que un rey bondadoso duraría dos días.
    -Claro.
    -A mi en determinados tiempos no me hubiera gustado ser rey.
    -A mi ni en éstos tiempos.
    -En éstos tiempos ¿porque?.
    -Porque no puedes hacer nada que te produzca placer en libertad.
    -Tienes razón.
    -Creo que sí.

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